Yo a Dios lo encuentro en todos lados.
En una cara familiar que me sonría.
En un abrazo lleno de amor.
En un gesto desinteresado de ayudar a los demás.
En la mirada de alguien que no se cree mejor que nadie.
Yo a Dios lo siento adentro mío.
No me hace falta entrar a una iglesia para sentirlo.
Yo vivo la religión a mi manera.
Y creo en Él a mi manera.
No soy Atea ni Agnóstica.
Tampoco soy Religiosa.
Solo soy. Y creo en cosas que no se pueden explicar.
Así que no me quieran meter en la cabeza nada más.
